Della no lograba conformarse y de pronto se le ocurrió una idea. No sería posible obtener veinte dólares si vendía su cabello? Así resuelta se va a la peluquería de Madame Sofronic y le ofrece su cabello. Madame Sofronic lo examina detenidamente y le dice: Le doy veinte dólares! Della con los ojos llenos de lágrimas, aceptó. Pero cuándo llegó a su casa no tenía consuelo, qué va a decir Dick cuando me vea sin mi cabello, que tanto amaba???. Intentó hacerse rulitos y rulitos, pero era imposible, no tenía pelo, parecía un pillete, no encontraba alivio, mientras esperaba ansiosamente la llegada de Dick. Cuando él llega, temblando le abre la puerta y llorando le dice: – Dick no te enojes conmigo, lo hice por amor! ! Ahora tienes la cadena que querías para tu reloj! !, no te enojes, el pelo crece, vas a ver que todo se va a arreglar! ! ! – . - No Della, no llores, no es por eso le dice, estas preciosa, como siempre. . . . fíjate lo que te traigo como regalo. . . Recuerdas cuando nos paramos frente aquella vidriera y tu dijiste: qué maravilla ese par de peinetas! Entonces vendí el reloj por veinte dólares y te compré las peinetas -. El más feliz y amoroso de los abrazos los une y ponen a cocinar la única chuleta que tienen para Navidad. Ésta es una recreación de un cuento navideño de O´Henry. Puedes ser el primero en dejar un comentario
Navidad historia
En la puerta de la casa, una mínima tarjeta indica que allí vive el matrimonio Dilinger, Della y Dick. Muy cerca de la navidad, Della, cuenta una y otra vez los ahorros que ha logrado reunir, para comprarle un regalo de Navidad a Dick, su adorado marido. Pero una y otra vez, desolada, comprueba que la cuenta le da sólo un dólar y diecisiete centavos! ! ! Qué puede comprar para Dick, sólo con un dólar y diecisiete centavos! ! Qué puede hacer??El matrimonio Dilinger poseía dos maravillas, un antiguo reloj de bolsillo, que había pertenecido al abuelo de Dick y el cabello largo y brillante de Della, eran sus dos tesoros.En una de sus recorridas, en busca de un obsequio de Navidad, Della había visto una cadena de platino que sería un regalo perfecto, pero costaba veinte dólares. Sería ideal para aquel reloj que Dick atesoraba con tanto amor y que no podía usar porque justamente, le faltaba la cadena.Artículos relacionados
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